Goleador de sueños
Eso explicaba que, semana a semana, El Roto deleitara a los concurrentes rituales del Bar de los Sábados, esa cumbre de discusiones de fútbol, con narraciones de sus mejores goles soñados. Una vez atrapó la atención de todos contando su vínculo difícil con un gol que se le escapaba. Fue un relato sencillo: "Me venía noche a noche, en el segundo sueño, mientras yo veía la red mansa, y las tribunas en fervor, y rivales que pasaban de largo. Nunca, ni en los peores lunes ni en los mejores viernes, yo encontraba el mejor lugar para hacer ese gol. Al acostarme, cambiaba de sitio en la almohada; dormido, variaba mi posición en el área. Pero nada daba resultado. Hasta que un martes, de nuevo en el segundo sueño, sentí la voz de un compañero que me avisaba: 'Es ahora, lo buscaste, te lo merecés'. Entonces, la pelota me rebotó en un muslo y entró".
Fascinado, uno de los que oía le dijo enseguida: "Así son los goleadores: siempre insisten". El Roto lo miró y le dio otra respuesta: "Me parece que los que siempre insisten son los hombres que sueñan". Después, apuntó la vista hacia todo el Bar de los Sábados y, bien despierto, contó otro sueño de gol.
Publicado el 31 de Octubre de 2004 en el Diario Clarín


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