Deportivo Desunidos
"¿Desunidos?", gritó El Alto, justo El Alto, que llevaba una vida argumentando que el fútbol reivindicaba a la humanidad porque era un punto de encuentro entre los hombres. El Roto dio precisiones: "Ellos creen que deben reflejar lo que es el fútbol ahora: una selva en la que importan las salvaciones privadas". Indignado pero no hundido, El Alto percibió cada hervor de su sangre. No necesitó más: apuntó hacia las puertas del Bar de los Sábados y dejó el lugar.
Volvió al rato, cansado como cada individuo que trabaja de más. El Roto y el resto no disimularon palpitaciones detrás de una señal. El Alto no se hizo rogar y habló con el aire que le quedaba: "Ya conversé con los muchachos. Les expliqué que armar un equipo es heredar toda una historia, decir la palabra compañeros, estar unidos. Nos entendimos: me contestaron que esta es otra época pero que van a luchar para cambiar las cosas".
—¿Y el nombre?, preguntó El Roto .
Lo que siguió fue un instante de pura intensidad. El Alto lo manejó con la calidad de un artista. Hizo dos gestos, dejó correr un suspenso y, al final, dio el dato: "El nombre se lo cambiaron. Lo pusieron Deportivo Desunidos Unidos...".
Publicado el 10 de Octubre de 2004 en el Diario Clarín.


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